Archivo para 10 abril 2014

HÉROES DE LAS NAVAS. Joaquín Tourné y Pérez-Seoane

1er. Teniente del Batallón de Cazadores de Las Navas nº 10, muerto en el Barranco del Lobo en julio de 1909.

1er. Teniente del Batallón de Cazadores de Las Navas nº 10, muerto en el Barranco del Lobo en julio de 1909.

Con Joaquín Tourné se cierra el capítulo dedicado a los héroes de las Navas, los tres pertenecieron al Batallón de Cazadores de Las Navas nº 10 y encontraron la misma suerte en el mismo lugar en el Barranco del Lobo cerca del Gurugú.

El joven héroe de veintitrés años nació en Toledo el 18 de octubre de 1886, y era hijo del coronel de Estado Mayor don Manuel Tourné Esbroy y doña Inés Pérez-Seoane Herrera.

No había cumplido aún los diecisiete años y el 10 de agosto de 1903 ingresaba en la Academia de Infantería, donde el 22 de octubre de 1905 juraba fidelidad a la bandera y el 10 de julio de 1906 salía promovido a segundo teniente. Tres días después tenía su primer destino en el Regimiento de Frontera de Palma, al que no se llegó a incorporar por causar alta antes en el Batallón de Cazadores de las Navas nº 10, en cuya sala de banderas se presentaba el 1 de agosto, y queda prestando los monótonos servicios de la guarnición madrileña hasta su primer ejercicio táctico, que realiza encuadrado en la compañía especial que en 1907 actúa ante el rey Alfonso XIII, con motivo de la visita del príncipe de Hohenzoller, en cuyo honor se realiza el ejercicio, por el que el teniente Tourné recibe la felicitación de ambos. El 10 de octubre toma parte con su batallón en las maniobras militares de Valdemoro (Madrid).

Durante el año 1908 apenas se altera la regularidad de su vida de guarnición por su destacamento en Ocaña con la primera compañía, desde el 22 de enero hasta el 23 de abril en que vuelve a embarcar en ferrocarril para incorporarse de nuevo a su Batallón en Alcalá de Henares, y luego otra vez en Madrid, desde el 20 de enero de 1909. La monotonía de la guarnición madrileña apenas la altera su ascenso a primer teniente, el 13 de julio de 1909, no menos grato por esperado, pues se han cumplido los tres años de antigüedad en el primer empleo.

Una semana después le llega su último traslado. Su vida militar entrará en la fase más activa. Destinado su Batallón a reforzar las tropas de Melilla, el 22 de julio sale por ferrocarril y el día 23 se embarca en el «Alfonso XII» rumbo a Melilla, a donde llegan al día siguiente y quedan acampados en las inmediaciones de la plaza. Tocaba a su fin una carrera sencilla, cuyo remate heroico iba a engrandecerla. A los tres días queda encuadrado su Batallón en la columna del general Pintos. Su bautismo de fuego lo es también de sangre y de heroísmo, porque aquel mismo día muere gloriosamente en el combate sostenido con los moros en las lomas bajas del Gurugú.

Según el relato de los hechos, después de haber sido muertos o heridos los dos jefes de su batallón, así como el capitán de su compañía y la mayor parte de los demás oficiales, logró reunir y hacer avanzar, sin más ayuda e impulso que su propio espíritu, a 30 ó 40 hombres que, sugestionados por su iniciativa, le siguieron y tomaron briosamente la posición más avanzada que se llegó a ocupar, defendida por un enemigo muy superior en número, perdiendo las dos terceras partes de su tropa, sin que le hiciera vacilar el estar herido en una pierna. Ya tomada la posición, recibió una segunda herida que, poco después, le ocasionó la muerte.

Por aquella actuación, primera y última, al frente de su tropa, se le concedió el ascenso póstumo a capitán de Infantería, con la antigüedad de la fecha de su muerte, y, más tarde, la Cruz Laureada de San Fernando, que se le otorgaba por real orden de 2 de marzo de 1911. Seis años escasos de vida militar, pero con un final ejemplar. Sus restos se encuentran enterrados en el Panteón de Margallo, en Melilla.

Su padre, el coronel de Estado Mayor Manuel Tourné Esbry, instituyó en 1911 dos premios anuales con la mitad de la pensión correspondiente a la Laureada de su hijo, uno para sargentos, de 296 pesetas y otro para cabos y soldados, de 200 pesetas.

Anuncios