Archivo para 27 enero 2014

Compañías de PLM y Destinos

Nuestro amigo Pedro Fernández Jaime nos ha enviado dos nuevas fotos y nos hace las indicaciones siguientes:

“El que esta agachado con el mono puesto es Antonio Duran Gallardo, de los Corrales (Sevilla) el gasofa, echaba el combustible a los vehículos, el de la gorra que no le cabe es Hermeregildo Garcia de Brenes (Sevilla) era el chofer del Coronel La Calle, creo recordar, los otros no me acuerdo aunque creo que eran Sevillanos como nosotros, el del camión también es Antonio Duran”.

Con el gasofa En un Camión de la 1ª Cia,

Gracias Pedro por  el aporte

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HÉROES DE LAS NAVAS. Eduardo López -Nuño Moreno

Nació en la Nochebuena de 1863. Era granadino, hijo del comandante don José  López-Nuño Agoneta y doña Eduarda Moreno Morales. A los dieciséis años ingresó en la Academia General Militar, el 28 de agosto de 1880. Salió el 9 de julio de 1884, promovido a alférez y destinado al Batallón de Cazadores de Manila n.o 20. En su hoja de servicios constaba su estatura, más bien bajo, 1,675; “traduce el francés” y “mucho” en todas las conceptuaciones militares.

Campaña de Melilla de 1909

Campaña de Melilla en 1909

Llevaba casi un año siendo abanderado de su Batallón cuando ascendió a teniente el 14 de noviembre de 1887, con el mismo destino. Exactamente un  año más  tarde celebraba su boda con una señorita santoñesa, Teresa López Mateos y Linares.

Su nuevo destino fue el Batallón de Puerto Rico n.o 19, con el que embarcó en Cádiz el 24 de noviembre de 1895, recién incorporado, y el 9 de diciembre desembarcaba en Cienfuegos. En Santi Spiritu se encuadraba el Batallón en la 3.a Media Brigada de la 2.a División del 2.° Cuerpo de Ejército. Mandaba la columna el coronel don Enrique Legrosa. Inmediatamente entra en operaciones y sus acciones de guerra son incontables. En 1896 se distingue en los combates de La Guía y Plazaola, ganando en ellos la cruz roja del Mérito Militar. El 12 de febrero asciende a capitán. Los nombres exóticos jalonan su campaña: La Morenita y Mi Rosa, Potrero Arango, La Chirigota y Lomas del Navío. En abril está en la provincia de Pinar del Río y lucha contra los hombres de Perico Delgado en Lomas del Rubí; en mayo, con la columna del coronel Francés, en el Ingenio Manolita y Loma del Vigía, y destaca su actuación, el 30 de agosto, en Tamaulipas y San José, donde gana otra cruz roja del Mérito Militar.

En Muriel se incorpora a fin de año a las fuerzas del general Weyler, y nuevamente obtiene la cruz roja en los encuentros de Sabana Maíz, Loma del Retiro y Hoyo Colorado, el 28 de diciembre. Por dos veces está encuadrado en la Media Brigada de Pintos; en julio de 1897, con la columna del teniente coronel Grana, consigue la cuarta cruz roja del Mérito Militar, en Quemaditos Nuevos, Ramón Alto, Sibalabó y los Montes del Arriero. Más tarde, con la Brigada del coronel Tovar, combate en Sierra Guisa y gana allí la cruz de María Cristina.

En abril de 1898 regresa a la Península con cuatro meses de licencia y reside en Madrid, destinado en el Regimiento León 38. Allí le llega el ascenso a comandante por méritos de guerra contraídos el año anterior en la apertura, rehabilitación y fortificación del río Canto. El 22 de agosto del 99 se presentaba en Leganés, destinado al Batallón de Las Navas. La guerra ruso-japonesa obligaba a tomar precauciones militares, y el 26 de junio de 1904 salía el comandante López- Nuño, con el Batallón de Las Navas, rumbo a Mahón, donde en Villa San Carlos se incorpora como segundo jefe.

Su hoja de servicios hace constar que, de 1899 a 1905, el comandante López-Nuño ha sido jefe de conferencias de oficiales e inspector de academias de tropa, con resultados muy eficaces. El 22 de julio de 1909 sale con el Batallón a Málaga, y allí embarca en el “Alfonso XII” rumbo a Melilla, a donde llegan el 24, quedando acampados en sus inmediaciones. Tres días después encuentra la muerte en las lomas bajas del Gurugú, siendo segundo jefe del Batallón de Las Navas, con veintinueve años apretados de servicios, con incontables acciones de armas en Cuba y una tan sólo en África.

Recibió orden de su jefe, el Tcol. Palacios, de atacar una posición enemiga fuertemente organizada, orden que cumplió cargando sobre la misma al frente de su tropas con entusiasmo y serenidad. Muerto el Teniente Coronel, tomó el mando  del Batallón y prosiguió el avance, no obstante ser herido gravemente en el pecho y a  pesar de lo cual continuó alentando a sus fuerzas y avanzando con ellas en la línea de
fuego hasta que murió de un segundo balazo en la frente.

Se premió su heroísmo con el ascenso póstumo a teniente coronel y más tarde con la Cruz Laureada, concedida por orden de 27 de diciembre de 1912.